viernes, 10 de marzo de 2017

Reseña del libro Voces en el Aula

“Reconciliar al mundo es demasiado ambicioso, pero al menos se puede formar a los niños para ser respetuosos hacia las diferencias, que son lo único que nos permite aprender: Si todos fuéramos iguales, no podríamos ofrecernos nada unos a otros.”
Yehudi Menuhin. 


Martín-Rojo, L. y Mijares L. (2007). Voces en el aula: etnografía de la escuela multilingüe. Madrid: CREADE/CIDE. 

Esta publicación de 2007 es un libro  compuesto por seis capítulos escritos por diferentes autores todos pertenecientes a distintos campos de investigación, mayoritariamente sociolingüístas. Las editoras son Martín-Rojo y Mijares.  

Martín-Rojo, una de las editoras del libro, es Catedrática de Lingüística en la Universidad Autónoma de Madrid y experta en sociolingüística, ha profundizado en el multilingüismo en el ámbito educativo. Además, ha publicado en revistas nacionales e internacionales y ha dirigido varios proyectos sobre diversidad lingüística y escuela. La otra editora, Mijares,  es doctora en Estudios Árabes e Islámicos. Su línea de investigación está basada en la escuela y en la cultura marroquí. Abordando específicamente el estatus del alumnado marroquí y de la lengua árabe en los centros educativos de la Comunidad de Madrid. 

Estudios CREADE (Centro de Recursos para la atención a la diversidad cultural en la educación) ha sido el encargado de llevar a cabo la publicación de este libro. Es una entidad que intenta ser un exponente para aunar experiencias, investigación, recursos y demás variables que favorezcan y/o garanticen una actuación pedagógica o social positiva. Esta editorial pone especial interés en la interculutralidad y la educación. 

En Voces en el aula. Etnografía de una escuela multilingüe, desde una mirada etnográfica, sociolingüística y transnacional los autores reflexionan sobre las consecuencias del estatus social de las diferentes lenguas y etnias dentro de la escuela, y cómo estas se manifiesta en las expectativas del profesorado y en el desempeño académico de los alumnos. Los investigadores basan su trabajo únicamente en la observación en el aula y en entrevistas con docentes y alumnos. Es interesante leer metodologías que no se suelen encontrar en orientación educativa y que permite empatizar más con los diferentes actores y realmente comprender el problema como si estuvieses tú mismo mirando por una rendija la clase. 

Es llamativo cómo los autores se introducen en el aula desde un papel de observador durante un curso escolar y analizan lo que allí tiene lugar, intentando comprender desde dentro las diferentes interacciones y procesos y dando respuesta a lo que ocurre. Gracias a este desde dentro y a la etnografía podemos introducirnos en lo cotidiano del aula, empatizar con los diferentes actores  (profesores y alumnos) y formar parte de lo que ahí se está construyendo y de los procesos que están teniendo lugar como si estuviésemos mirando por una rendija la clase. 

Voces en el aula: Etnografía de una escuela multilingüe es una lectura esencial, pues intenta comprender algunos de los procesos por los que tiene lugar la exclusión y segregación de los alumnos extranjeros en el sistema educativo español. Una reflexión que analiza desde un punto de vista intercultural y crítico la escuela y que entiende que para que  la inclusión de los alumnos de diferentes lenguas y culturas sea posible, es necesaria, entre otros factores, la valoración de su bagaje cultural y  no únicamente la asimilación de la cultura dominante. Además, la visión que proponen los autores promueve la propia reflexión y hace que la comunidad educativa se pare a pensar por qué, cómo y qué consecuencias tienen las rutinas, las expectativas, las diferentes lenguas y los distintos intercambios que viven en los centros escolares de la Comunidad de Madrid.

Este libro habla de inclusión sociocultural porque trata sobre la exclusión y la segregación de inmigrantes que proceden de países con lenguas que en muchas ocasiones no se valora en la cultura occidental, de cómo esta ausencia de valor del bagaje cultural de los alumnos repercute en su rendimiento académico  y con ello en el abandono escolar temprano y en el fracaso escolar, y esto s, como plantean Subirats i Humet, Gomà y Burgué (2005) son factores influyentes en la exclusión social. Sin tener esto en cuenta no podremos compensar las desigualdades sociales a través de la escuela. 



Como ya se ha nombrado, la etnografía es un viaje, y en este libro se puede observar claramente. Por ello el título es muy acertado, pues permite adentrarse en aulas de centros educativos de educación secundaria como si estuvieses allí. Todos los capítulos tienen algo que aportar al lector, pero son especialmente interesantes los capítulos cinco y seis. Pues ofrecen visiones muy diferentes y opuestas de escuelas, y quizá por eso más enriquecedor todavía. 

El trabajo por proyectos como favorecedor de la inclusión educativa de estudiantes extranjero

Es una realidad que en las aulas de los centros de educación secundaria obligatoria de España conviven alumnos de diversas culturas. Actualmente el tanto por ciento de estudiantes extranjeros matriculados en esta enseñanza es de 10,4% (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2014), llegando en algunos centros como el IES Evangelista de la Comunidad de Madrid al 90% (Patiño, 2005). Y otra realidad, es que el porcentaje de los estudiantes  de enseñanza no obligatoria extranjeros disminuye a un 6% en la enseñanza secundaria obligatoria (Cucalón, 2012). A lo largo de este ensayo reflexionaré sobre cómo el cambio de una enseñanza tradicional a un aprendizaje basado en proyectos (ABS) podría favorecer que disminuyese el abandono temprano de la enseñanza de los estudiantes de culturas minoritarias y con ello aumentase su inclusión en la escuela y en la sociedad. Considero por ello que el aprendizaje basado en proyectos (ABS) es una herramienta útil y que presenta diversas ventajas para abordar la interculturalidad en las aulas respecto a una enseñanza tradicional que se basa en la fragmentación del conocimiento en diferentes asignaturas, la clase expositiva como medio para la transmisión del conocimiento, el estudio individual y la evaluación a través de exámenes (Bará y Valero, 2006; citado en Reverte, Gallego, Molina, y Satorre, 2006). Además, intentaré dar un paso más que aquellos centros que abogan por posturas asimilacionistas, y entienden por esto inclusión, y sin darse apenas cuenta de que puede estar teniendo  lugar el fenómeno de acomodación sin asimilación  (Ballestín, 2011). 

Antes de comenzar a escribir acerca de qué puede aportar el ABS en materia de interculturalidad e inmigración, es necesario señalar una de las posibles causas de este abandono temprano. Una de estas causas, indudablemente, podrían ser las conductas de resistencia que estos estudiantes muestran hacia la escuela como institución, pues si consideran que la escuela no les va a aportar lo necesario para no estar en desventaja en la sociedad ¿para qué asistir?. Durante este ensayo entenderé la resistencia como proponen Martín y Rojo (2006; citado en Patiño, 2007) “un proceso que atraviesa distintos órdenes social, institucional e interaccional: son comportamientos sociales, que se inscriben en el espacio y cobran un valor simbólico.” (pag. 184).  Al considerar la resistencia una de las posibles principales causas del abandono escolar temprano y del fracaso escolar de los alumnos extranjeros comenzaré a tratar las razones por las que pienso que el aprendizaje basado en proyectos podría utilizar esta resistencia de manera positiva y disminuirla.  

En primer lugar, al trabajar en proyectos se crearían grupos heterogéneos de trabajo y de aula, y pienso que esto es un paso necesario para vencer la posible resistencia de los alumnos extranjeros, puesto que si las clases son homogéneas los alumnos de mejor rendimiento estarán en clase con los de mejor rendimiento, y lo mismo ocurrirá con los de peor rendimiento. Considero que esto es perjudicial para la equidad. Uno de los aspectos por el que pienso esto, es que los profesores conocerán las clases de “alto rendimiento” y las de “bajo rendimiento” (incluyendo programas específicos como compensatoria, diversificación, etc) y esto les creará unas expectativas previas hacia ambos grupos (positivas hacia unos y negativas hacia otros), produciéndose probablemente el efecto Pigmaleon y ajustando más la ayuda a los alumnos de mejor rendimiento académico, como ocurre también en algunos programas multilingües (aulas de enlace y programa de bilingüismo) (Mijares y Relaño-Pastor, 2011). En estos programas existen clases de élite y otras para compensar las limitaciones de los alumnos.  Esto haría que los niños con bajo rendimiento académico continuasen igual, sin que nadie tire de ellos. Además probablemente se desmotivarían porque sabrán que son la clase mala, y no podrán contagiarse de la motivación de los alumnos de la clase buena, puede que entiendan que la escuela los ha dado por perdidos y que desarrollen conductas de resistencia como consecuencia de percibir bajas expectativas hacia ellos por parte de los docentes y del sistema educativo (Patiño, 2007). Si también tenemos en cuenta que cuando los niños son pequeños es muy determinante la clase social a la que pertenecen  en sus resultados académicos, el problema sería aún más grave, puesto que las clases (aulas) podrían estar separadas por clases sociales. Esto estaría contribuyendo a la reproducción social (McLaren, 2005) y no se estaría cumpliendo la función compensadora de la educación (Marchesi y Martín, 2014). En cambio, en el ABS los grupos serán necesariamente heterogéneos, pues se considera la diversidad como riqueza, y lo mencionado anteriormente no ocurrirá.  Además, si para la futura integración se utilizan clases excluyentes y homogéneas, como las aulas enlace o los programas bilingües, los alumnos se relacionarán únicamente con los de su propia cultura, y será más sencillo que se creen guetos en las escuelas, distintas bandas que resalten su autoconcepto de pertenencia (Ríos-Rojas, 2011), y con ello más resistencia.

Al formar grupos heterogéneos habrá más variedad de alumnos en el aula y ¿se podrá atender a la diversidad con el ABS?. Las distintas actividades de los proyectos estarán compuestas por tareas de diferente dificultad que se podrán adaptar a la zona de desarrollo próximo de cada alumno (Vygotski, 1978; citado en Cuevas, 2006) más que una clase expositiva tradicional en la que se enseña igual para todos los estudiantes independientemente de su rendimiento o de su cultura. Además, el docente tendrá que reflexionar sobre la práctica y evaluar el proceso, y esto facilitará que surjan distintas propuestas para atender a la diversidad (González, Huerta, Iglesias, de la Madrid, y Ramos, 2013). 

Otra de las ventajas del ABS es que dota de significado los aprendizajes ya que los vincula a una meta, a un objetivo (Camps, 2000; citado en González, Huerta, Iglesias, de la Madrid, y Ramos, 2013). Al tener una meta, el proceso de enseñanza-aprendizaje podrá realizarse de manera contextualizada, el alumno percibirá como necesario lo aprendido y esto es primordial, puesto que según Vygotski (1978; citado en Wells, 2001) si esto no ocurre no se produce aprendizaje.  Además no sólo a nivel de contenidos, sino también son positivas a nivel social y/o emocional. Si los grupos son heterogéneos y las actividades contextualizadas los alumnos no percibirán las diferencias como un problema o como algo negativo sino como una característica personal de cada uno de ellos fomentando y favoreciendo la inclusión total en el aula y fuera de ella. Al tener una meta los alumnos estarán más motivados y con ello se aburrirán menos en clase, disminuyendo la resistencia, puesto que a más aburrimiento y más afirmación de la autoridad se producen más conductas de resistencia (Patiño, 2007)


Basándonos en lo dicho anteriormente se pueden realizar con más facilidad actividades contextualizadas dentro de la propia realidad del centro y de los estudiantes, ya que antes de diseñar un proyecto, se pueden estudiar las necesidades del entorno y adaptar  el currículum a las características específicas  de los alumnos y ser sensibles a las diferentes culturas de los alumnos. Al estar contextualizada estará en su realidad, no se separará tanto de su cultura y no existirá tanta diferencia con la cultura de procedencia de los alumnos, ya que será sensible a ella. Los proyectos pueden diseñarse de modo que tengan sentido en la comunidad y en la realidad sociocultural de los alumnos, de esta manera los alumnos estarán más motivados ya que lo que aprendan no distará de su realidad, y su realidad se considerará valiosa en el centro. Además, considero que también se debería tener en cuenta que las realidades de los estudiantes extranjeros pueden ser muy complejas, ya que en algunos casos estos tendrán familias transnacionales en las que algunos miembros estén viviendo en otro país (Rivas, González, y Gómez, 2009).

¿Cómo se puede ser sensible a las diferentes culturas y procedencias? Un punto que considero esencial para esto es el lenguaje. Y aquí me surgen muchas cuestiones, ¿por qué, como dicen Mijares y Relaño-Pastor (2011), se valora en la escuela un tipo de lenguajes mientras que otros se castigan y se intenta que no se hablen en las escuelas?. Es más, se segrega a los alumnos en aulas de enlace (AE) por diversas razones entre las que cobra mucho peso la lengua materna (Cucalón, 2012). El segregarles en este tipo de grupos responde a una ideología en la que se piensa que tienen unas carencias que compensar (Franzé, 2002; citado en Cucalón, 2012), y esto hace que las expectativas que tengan los docentes sean negativas, Mijares y Relaño-Pastor (2011) lo denominan inclusion from below, frente a la inclusion from above de los programas bilingües en los que sucede lo contrario. Al percibir los alumnos que los docentes piensan que tienen unas limitaciones por ser quienes son y venir de dónde vienen, es decir, por sus características estables, los alumnos recibirán una visión negativa sobre qué opina la cultura dominante del país de destino acerca de su bagaje cultural, y esto hará que desarrollen conductas de resistencia. 
¿Cómo se podría evitar esto a través del ABS? Un primer paso, además de la creación de grupos heterogéneos como he expresado anteriormente, sería comenzar a valorar el bilingüismo independientemente de las lenguas en las que los alumnos sean competentes. Si se valorasen igual todos los idiomas probablemente los alumnos sintieran que el centro aprecia su cultura y considera que la diversidad cultural enriquece el aula y no la perjudica, y por lo tanto disminuyan la conductas de resistencia. Para que esto se produzca en el ABS sería útil que los alumnos tengan que buscar dentro del proyecto información a través de distintas lenguas, siendo conscientes de que cuantas más lenguas se conozcan a mayor cantidad de información se puede acceder. Lo mismo a la hora de redactar una información en el proyecto, a mayor conocimiento de idiomas se puede acceder a un mayor número de personas. Al finalizar el proyecto se podrá realizar una fiesta de cierre en la que los alumnos presenten a la comunidad su trabajo realizado, y si es una comunidad en la que conviven diferentes culturas ¿qué mejor manera de tener la posibilidad de que personas que no dominen el idioma de la cultura dominante puedan acceder a ello que a través de los alumnos que hablen sus mismos idiomas?. Así, además se estará acercando el centro a su comunidad, y esto podría hacer que los aprendizajes estén más contextualizados. 

Para que lo expuesto anteriormente sea factible y más sencillo, dado que en España no se suele hacer uso de material escrito en árabe, en portugués, en rumano, etc considero que se podría crear un banco de materiales en el que los alumnos depositasen los materiales en otras lenguas que han utilizado en el proyecto, y tengan acceso a materiales que utilizasen alumnos de años anteriores. Además, este banco se completaría con materiales para aquellos alumnos que todavía desconocen el español y así puedan, en un primer momento, realizar aprendizajes con materiales en su idioma hasta que poco a poco van adquiriendo más competencia lingüística con el idioma dominante. 

Otro de los puntos fuertes del ABS es que fomenta el trabajo colaborativo y el refuerzo entre iguales (González, Huertas, Iglesias, de la Madrid, y Remos, 2013). Gracias a ésto estudiantes inmigrantes recién llegados al centro podrán establecer contacto con sus compañeros y sentirse incluidos. Esto será más sencillo en el ABS que en las clases tradicionales, pues al trabajar por proyectos deberán colaborar de manera constante con sus iguales. Además, al trabajar de manera conjunta tendrán la oportunidad de practicar el idioma dominante, lo que es más difícil que ocurra en clases tradicionales donde en muchas ocasiones hablar está sancionado. El aprendizaje no solo repercutirá en un componente meramente lingüístico, sino también en otros tipos de aprendizaje que favorecerán la comprensión y la participación del alumnado que desconoce el idioma español y que en las clases tradicionales puede quedarse rezagado por este desconocimiento. 

Por otro lado, considero que no se puede hablar de inclusión de las personas extranjeras sin hablar de la legitimidad de los saberes. Pienso que ésta es más flexibles en los trabajos a través de proyectos, ya que en una clase tradicional es más sencillo que el profesor peque de únicamente enseñar su teoría, lo que él/ella considera correcto como si fuese “la verdad” y sin tener en cuenta que la realidad está construida socialmente y que depende enormemente del bagaje cultural de cada individuo. Si los alumnos perciben que lo que saben no tiene validez en el nuevo entorno  desarrollarán también conductas de resistencia (Patiño, 2007), pues podrán sentirse desmotivados al pensar que su nuevo entorno no aprecia su cultura. En estas ocasiones, es más fácil que los alumnos extranjeros sientan un autoconcepto transnacional referido a su lugar de procedencia, pues sentirán una fuerte unión con los que considerarán sus pares (de su cultura) para así sentirse valorados, lo cual podría llevar a desarrollar actos de resistencia de grupos minoritarios oprimidos (Rios-Rojas, 2011). Para evitar estas situaciones, con el ABS y el uso de los distintos idiomas y las distintas fuentes a las que accederán se abrirá paso a nuevas teorías e interpretaciones de la realidad que van más allá de la que propone el profesor, y será más probable que los alumnos se encuentren incluidos.    

Para que el ABS sea aún más significativo en lo relativo a la interculturalidad pienso que se debería motivar a las familias a participar en los proyectos y a asistir a las “fiestas de cierre” así se estaría acercando el centro a las familias y sería más probable que la distancia entre la escuela y las culturas minoritarias disminuyese. No únicamente propongo una participación de manera informativa, sino colaborativa y decisiva en el centro. 

También pienso que sería muy ingenua si pensase que únicamente utilizando el ABS las conductas de resistencia desaparecerían, y aunque pienso que hay que hacer un duro trabajo con los docentes, pues como explica Delpino (2008) no tienen suficiente formación y se sienten frustrados, considero que es necesario trabajar la interculturalidad con los alumnos. Pienso que este es un punto esencial para que los alumnos extranjeros no perciban racismo por parte de sus compañeros como de hecho está ocurriendo (Ríos-Rojas, 2011). A través del ABS añadiría contenidos de los propuestos por Besalú y Vila (2007) para que los estudiantes adquieran competencia intercultural. ¿Cómo?. Como los mismos autores proponen desarrollando la conciencia social, la sensibilidad intercultural, y la destreza social. Así todos los alumnos, e incluso los mismos profesores, desarrollarán actitudes relacionadas con uno de los pilares que propone el informe de Delors (1996) aprender a vivir juntos “desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia - realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos - respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.” (pp. 34).




Referencias

Ballestín, B. (2011). Los niños de la inmigración en la escuela primaria: identidades y dinámicas de des/vinculación escolar entre el “colour blindness” y los esencialismos culturistas. En Poveda D., Jociles M.I., Franzé, A. (eds.) Etnografías de la infancia: discursos, prácticas y campos de acción. Madrid: Catarata.

Besalú, X. y Vila, I. (2007b). La educación intercultural desde las áreas de currículum. En X. Besalú, e I. Vila (eds), La buena educación (pp.187-210). Madrid: Catarata.

Cucalón, P. (2012). Transitar en los límites de la escuela: Prácticas y representaciones de los profesores y alumnos de las Aula de Enlace. ETNIA-E. Cuadernos de investigación etnográfica sobre infancia, adolescencia y educación del IMA/FMEE, nº 3. http://e-revistas.ima.org.es

Cuevas, I. (2006). Desarrollo humano y educación. Manuscrito no publicado: Universidad Autónoma de Madrid. 

Delors, J. (1996). Los cuatro pilares de la educación. En J. Delors (coord.), La educación encierra un tesoro (pp. 96-113). Madrid: Santillana/Unesco ediciones. 

Delpino, M. A. (2008). El adolescente inmigrado latinoamericano en la escuela española. Las miradas docentes. Revista española de educación comparada, 14, 79 - 102. 

González, G., Huerta, A., Iglesias, B., de la Madrid, L., y Ramos, A. (2013). Encuentro de cuentos: Reflexiones en torno a una experiencia de trabajo por proyectos en secundaria. Tendencias pedagógicas, 21, 47-61. 

Marchesi, A. y Martín, E. (2014). Calidad de la enseñanza. En A. Marchesi y E. Martín (eds), Calidad de la enseñanza en tiempos de crisis (pp.51-82). Madrid: Alianza. 

McLaren, P. (2005). La vida en las escuelas: Una introducción a la pedagogía crítica en los fundamentos de la educación. Buenos Aires: Siglo XXI.

Mijares, L. y Relaño-Pastor, A.M. (2011). Language programs at Villababel High: rethinking ideologies of social inclusion. International Journal of Bilingual Education and Bilingualism, 14, 4, 427 - 442.

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (2014). Enseñanzas no universitarias. Alumnado matriculado. Curso 2013-2014. Recuperado el 17 de Mayo de 2015 de http://mecd.gob.es 

Patiño, A. (2007). Extraños en las aulas. En L. Martín-Rojo, y L. Mijares (Eds), Voces en el aula: etnografía de una escuela multilingüe (pp.181-215). Madrid: CREADE/CIDE.

Ríos-Rojas, A (2011). Beyond Delinquent Citizenships: Immigrant Youth’s (Re)Visions of Citizenship and Belonging in a Globalized World.  Harvard Educational Review, 81(1), 64-95.

Rivas, A.M., González, H. y Gómez, C. (2010). Los enfoques teóricos. En A. Rivas, y H. González,H. (2009). Familias transnacionales colombianas. Transformaciones y permanencias en las relaciones Familiares y de género, (pp. 17 - 34). Madrid: Catarata.


Wells, G. (2011). La zona de desarrollo próximo y sus repercusiones para el aprendizaje y la enseñanza. En G. Wells (Ed.), Indagación dialógica. Hacia una teoría y una práctica socioculturales de la educación (315-336). España: Ediciones Paidós.

¿Qué se entiende por igualdad en la escuela?

La escuela es una institución que debería ejercer una función compensadora. Está encargada de enseñar las competencias que no están garantizadas en otros contextos, y ponen a quien no disponga de ellas en desigualdad de oportunidades para integrarse en la sociedad. Pero, ¿realmente está cumpliendo esa función?. Según el informe PISA 2014 (OCDE, 2014) un dato esencial en la predicción de las puntuaciones de los alumnos es el nivel socioeconómico o sociocultural de sus familias, por lo tanto, las clases medias y altas estarían en ventaja. ¿Cómo podríamos evitar esto? A través de esta entrada, reflexionaré acerca de las distintas implicaciones que puede tener el concepto de igualdad según diferentes ideologías, para saber así dónde se debe poner el foco para conseguir que el desajuste social de las minorías merme. Ya que considero que algunas definiciones de este concepto podrían estar favoreciendo la desigualdad.

En primer lugar, según Besalú y Villa (2007a), se encuentra la igualdad de acceso, por la que todos podrán acceder a una educación básica. Pero ¿qué ocurre si personas de distintas culturas entran a una misma escuela?. Los profesores tendrán unas concepciones acerca de las culturas minoritarias que harán que traten de diferente manera a los distintos alumnos según su cultura y su lenguaje (efecto Pigmalión) (Rosenthal y Jacobson, 1992; citado en Martín y Patiño, 2010). Por otro lado, las familias que demuestren a sus hijos interés por la escuela y den valor a leer y escribir tendrán un impacto positivo en la trayectoria escolar del niño (Lahire, 2003). También puede ocurrir que simplemente no presten atención a los miembros de las culturas minoritatias. Por lo tanto, las políticas que entienden la igualdad como igualdad de acceso no aseguran la función compensadora de la escuela, pues los resultados dependerán, entre otras variables, del contexto de los alumnos. 


Otras políticas se basan en que la igualdad debe consistir en dar lo mismo a todos, igualdad de tratamiento (Besalú y Villa, 2007a). En este caso se invierte por igual en escuelas estén donde estén.  Todos los alumnos van a las mismas clases y reciben lo mismo. Uno de los problemas es que la igualdad de tratamiento está siempre de acuerdo a la cultura dominante y por ello los valores que van promulgar harán que la estructura social se reproduzca y no varíe. De nuevo esta igualdad es muy probable que sea deficitaria y que no cumpla con los objetivos que toda escuela debería tener.

Por último se encuentra la igualdad de resultados, ésta únicamente puede estar garantizada a través de una igualdad de acceso y la atención a la diversidad. Esta es la única igualdad que va acorde con la función compensadora de la escuela, es por ello que considero que las políticas educativas deben seleccionar ésta como definición de igualdad, aunque implique la equidad en el tratamiento. Actualmente no todos aprenden lo mismo, un ejemplo de esto es la alta tasa de abandono escolar, llevándose consigo a un alto número de alumnos que no habrán adquirido las competencias programadas. Otro ejemplo, son los distintos resultados que obtienen en PISA los estudiantes inmigrantes y los españoles (OCDE, 2014; citando en Marchesi y Martín 2014) .  Algo está fallando en el sistema educativo español, pues no está logrando su objetivo. Una posible causa podría estar muy relacionada de nuevo con la cultura dominante, pues ésta es la que diseña la escuela y las leyes. Esto hace que los miembros de las culturas subordinadas y subculturas (McLaren, 2005) no logren los mismos resultados en la escuela que los de la cultura dominante, ya que hay un gran salto entre su cultura y la de la escuela, y las minoritarias desarrollen menos competencias que les garanticen su adecuada integración en este contexto, promoviendo así la reproducción social y la hegemonía de la cultura dominante. 

¿Cómo solucionamos este problema?. Según mi punto de vista deberíamos analizar los factores que hacen que esto sea así: el efecto Pigmalión  (Rosenthal y Jacobson, 1992; citado en Martín y Patiño, 2010), los diferentes códigos de lenguaje (Lahire, 2003), la percepción de que la escuela no sirve para nada de las minorías de casta (Ogbu; citado en Carrasco, 2004), etc. Teniendo en cuenta estos factores deberíamos crear una escuela para todos, y no me refiero únicamente a igualdad de acceso, sino un escuela que se adapte a las necesidades de cada cultura integrándolas en un modelo de interculturalidad (Besalú y Vila, 2007) reflejado en los centros educativos. Para ello debemos reflexionar acerca de por qué consideramos unos saberes legítimos y otros no, teniendo en cuenta que el conocimiento está socialmente construido, y que las distintas sociedades darán explicaciones diferentes a los distintos fenómenos, y esto se debe enseñar en la escuela, como diría Ortega y Gasset “siempre que enseñes enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”. 

Para llevar esto a cabo debemos atender a la diversidad en varias escalas, no únicamente ajustándonos a cada alumno, pero sí yendo más allá y cambiando la estructura de la escuela, los contenidos, los valores que promueva, etc.  Con esto quiero expresar que el ajuste debe ir más allá del aula, debe englobar al centro, ya que según Marchesi y Martín (2014) ésta debe ser la unidad de calidad de la enseñanza. Por último, considero que también los centros en ocasiones están limitados por las leyes. Por estas razones pienso que es importante atender a la diversidad a nivel de sistema educativo, de centro, y de aula. 

Para hacer una escuela para todos considero esencial, entre otras cosas, que las familias de distintas culturas formen parte de ella, que todas se vean reflejadas y así no desarrollen percepciones negativas de este contexto, ya que si algo va en contra de nuestra cultura no lo aprendemos (McLaren, 2005). Es por esto que deberíamos huir de un modelo asimilacionista por muy bueno que en otras épocas haya resultado el liberalismo y avanzar hacia la interculturalidad. Para ello los valores deben ser claros en el currículum, el respeto a todas las culturas y personas debe ser esencial, y respetar a la persona como individuo y como perteneciente a una cultura, no dejando de lado ninguna de las partes. Es decir, se debería enseñar la competencia intercultural trabajándola en todos sus componentes, la conciencia intercultural (habilidades cognitivas), la sensibilidad intercultural (actitudes y valores), y la destreza social (habilidades de comunicación) (Besalú y Vila, 2007b). Para que se adquiriese la competencia habrá que trabajarla de manera transversal e integrada en el currículum, ya que así el aprendizaje será más efectivo (de la Oliva, Martín,  y de Medrano, 2005). 

Es probable, que aprender la competencia intercultural en la escuela pueda disminuir las actitudes negativas de los miembros de la cultura dominante a los de las culturas subordinadas que según las investigaciones de Calvo-Buezas (2006, 2008; citado en Hidalgo, Ruiz, y Monks, 2010) se producen en este contexto. También logrando una escuela intercultural los miembros de las culturas minoritarias no percibirían tanta distancia entre su cultura y la de la escuela y no existirían connotaciones negativas que hiciesen situarse a los adolescentes como dice Ogbu (citado en Carrasco, 2007) entre ser chico de la escuela o chico de casa. 

Acercar la escuela a todas las culturas sería un paso para la igualdad de resultados, pero ¿la garantizaría?. Según el modelo de Ogbu, las dificultades no surgen en la escuela, sino fuera de ésta. Al ser la escuela una institución que promueve la reproducción social (McLaren, 2005) los miembros de las subculturas no tendrán ninguna motivación para aprender en este contexto (Ogbu; citado en   Carrasco 2007). Por estas razones, el cambio para la igualdad de resultados tendría que ir más allá de la escuela, es algo más global que únicamente el cambio en el proceso de enseñanza-aprendizaje   y en la estructura de los colegios e institutos. Para lograr esta igualdad habrá que repartir los recursos de manera equitativa según las necesidades, pero no sólo dentro de la escuela, otras estructuras ajenas a ésta pero interrelaccionadas deberían asegurar el aprovechamiento de la escuela de todos los miembros.  Además, a través de otras estructuras no plantearíamos la interculturalidad únicamente en la escuela, sino en la sociedad pues ¿tiene sentido una escuela intercultural en una sociedad asimilacionista? Actualmente España es mayoritariamente un país asimilacionista, y es por ello que conseguir igualdad de resultados lleva conseguir un cambio en ésta dimensión, pues por lo citado anteriormente el aislacionismo llevaría implícita la reproducción social.

Concluyendo podría decir que es importante que nos planteemos cuanto antes qué podemos hacer y qué podemos cambiar para que la escuela sea realmente de todos y para todos. Debemos huir de seguir contribuyendo a un desajuste social de las minorías a través del currículum oculto. Han pasado mucho años desde las primeras leyes de la democracia, la sociedad ha cambiado, pero la escuela no lo ha hecho con ella, es hora de un cambio que asegure que la igualdad de resultados es posible y que desde una escuela intercultural podemos contribuir a ella. 

Video sobre prejuicios: